METALLICA en Madrid - 13 de Julio de 2009: El Palacio de los Deportes, patas arriba
En la primera de sus dos noches en la capital de España, James Hetfield (guitarra rítmica y voz), Lars Ulrich (batería), Kirk Hammett (guitarra solista) y Robert Trujillo (bajo) tomaron al asalto el escenario para ofrecer un inolvidable recital de dieciocho canciones y más de dos horas que hizo estremecerse al numeroso público que se dio cita en el PALACIO DE LOS DEPORTES DE LA COMUNIDAD DE MADRID.

 

Desde el preciso instante en que el grupo entró en escena al ritmo de ‘That Was Just Your Life’ se vio claramente que el grupo estaba en la mejor de las disposiciones para ofrecer una actuación absolutamente soberbia, y así lo hizo, continuando con ‘The End Of The Line’ y con un primer guiño aplastante al magnífico álbum Ride The Lightning (1984), a través de la abrasadora ‘For Whom The Bell Tolls’.

El grupo estaba a gusto sobre el escenario, y el público lo notaba. La conexión y la entrega mutuas fueron absolutas desde el principio, y así, tras tan impactante despegue, la veloz ‘Holier Than Thou’ y la escalofriante semibalada ‘One’ pusieron el concierto en velocidades de crucero, convirtiéndolo definitivamente en un auténtico ritual metalero: ‘Broken, Beat & Scarred’ y ‘Cyanide’ supusieron el segundo vistazo al último trabajo, Death Magnetic (2008), y ‘Sad But True’ nos devolvió al sublime “Black Album” de 1991.

La versión del Turn The Page de BOB SEGER sirvió para entrar en la segunda mitad del show, en la que el grupo seguiría ahondando en su material más reciente, con ‘All Nightmare Long’ y ‘The Day That Never Comes’, antes de lanzarse a por la recta final de trepidantes clasicazos, con una inigualable ‘Master Of Puppets’ que provocó el delirio de los asistentes y los fogonazos Thrash Metal hiperveloces de ‘Battery’. Así, llegamos a otro de los momentos más emotivos de la noche, con una de las baladas más aclamadas de la historia del Hard Rock: La inolvidable ‘Nothing Else Matters’.

Poco a poco, la cosa va llegando a su fin, y como no podía ser de otra forma, los primeros acordes de la inevitable ‘Enter Sandman’ avisaban de que el grupo entonaba, con espíritu marcial, la retirada. Músicos y fans se fundieron en un abrazo musical al compás de la contundente y definitiva pieza de 1991, con la que llegó la despedida y la retirada a los camerinos.

Evidentemente, las cosas no podían quedarse así... con un público en llamas pidiendo a gritos una ración final y un grupo ansioso por regresar a las tablas. Una versión de BLITZKRIEG sirvió como introducción para el broche de oro, con esa “traca Kill’Em All” compuesta por ‘Motorbreath’ y ‘Seek & Destroy’ con la que el grupo dio por finalizado un recital sencillamente magnífico, y todo un ejemplo de comunión con el público e intachable profesionalidad.

Si James Hetfield afirmó en la noche madrileña que el grupo estaba "orgulloso de que hayáis venido esta noche a recrearos en el sonido de Metallica", no menos orgulloso puede sentirse el público de seguir y apreciar a unos músicos que más de veinticinco años después sigue ofreciendo conciertos tan impecables.

Alkalino

(Fotografía: www.metallica.com)


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