En su enésima vuelta de tuerca, los británicos STATUS QUO han decidido echar una surrealista mirada al Pacífico Sur y grabar un film en las paradisíacas Islas Fiji. Bueno, es otra de tantas gracietas y aventuras extrañas a las que nos ha acostumbrado la banda de Rossi y Parfitt en las últimas dos décadas y media.
Dejando el lado la dudosa seriedad de este tipo de iniciativas, y dando ya por perdido el intento por convencerles de que una banda de su calibre no necesita estar permanentemente haciendo el pino puente y ofreciendo espectáculos circenses para obtener atención, el problema radica en que todo este humo permanente eclipsa lo realmente importante: la posibilidad de que, por fin, tengamos la soñada reunión de la formación original de la banda, la que llevó de verdad el nombre de STATUS QUO a lo más alto allá por los setenta, la que parió enormes obras de Hard Rock y dio a esas nueve letras una relevancia, un prestigio y una imagen que el grupo hoy parece constantemente empeñado en poner en peligro con su inagotable repertorio de ocurrencias.
Porque ahora sí es más que probable que Francis Rossi y Rick Parfitt se unan de nuevo al bajista Alan Lancaster y al batería John Coghlan para ofrecer una serie de conciertos en 2013. ÉSA, y no otra, es la verdadera noticia. El regreso de los "Frantic Four" es una noticia emocionante y, además, una noticia seria, frente a despropósitos como lo de Fiji, "Coronation Street", los cinco mil álbumes de versiones o las celebraciones de 25 aniversario que duran una eternidad.
Parece que la definitiva reconciliación de Rossi y Parfitt con Lancaster y Coghlan podría desembocar en la vuelta de los cuatro a los escenarios en 2013. Aunque en principio sería (así lo señelaba recientemente Rossi) para "unos cuántos conciertos", como soñar no cuesta nada, sería bonito que la cosa evolucionase hacia una gira pura y dura.
Una gira que, dicho sea de paso, podríamos considerar una gran ocasión. La gran ocasión. La de devolver a Quo su imagen original -la de grupo serio de Rock potente- y tratar de borrar o alejar en el tiempo, en la medida de lo posible, el espíritu de grupo "divertido", en ocasiones pretendidamente "surfero", y de sonrisita del tipo "qué-bien-me-lo-paso", todas ellas características fácilmente asociables a algunos de los álbumes de la era post-Lancaster (particularmente del período 1986-1996).
Esa gran ocasión de que STATUS QUO vuelva a ser vista como la banda de 'Railroad', 'Blue-Eyed Lady' y 'Rain' y no como la de 'In The Army Now', 'Anniversary Waltz' y 'Fun Fun Fun' debería tener una forma determinada para cobrar verdadero efecto: una gira con Alan Lancaster y John Coghlan no es cualquier cosa y, por lo tanto, dado el carácter excepcional de la misma, quizá Rossi y Parfitt deberían considerar la seria posibilidad de que ése sea el último capítulo, el triunfal broche de oro final en la trayectoria de STATUS QUO.
Quizá sea el momento. Porque, no nos engañemos, a estas alturas el grupo ya ha dado de sí todo lo que podía y un poco -por no decir bastante- más, y 2015 será el año en el que se cumplirán 50 años desde que ambos líderes se conocieron. Con una feliz despedida en 2015 con la formación original de vuelta, Parfitt habría cumplido su augurio de 1990 ("no hay motivo para no durar otros 25 años"), y el grupo cerraría su generosísima trayectoria con las viejas heridas curadas y por todo lo alto, quedando como una gran banda de Rock y no como una parodia de sí mismo. Por supuesto, esto es solo un pensamiento. Nada más...