El debut homónimo de la banda formada por Ozzy Osbourne (voz), Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería) se grabó literalmente en directo, en apenas tres días (con un presupuesto de 600 libras esterlinas). Ello no impidió que el grupo "abriese fuego discográfico" con una obra realmente sensacional, llena de auténticas suites musicales con prolongados desarrollos instrumentales bestialmente armados y arreglados.
En ella, desde el apocalíptico momento en el que, en medio del sonido de la lluvia, arranca la canción ‘Black Sabbath’, las mejores influencias de los grandes del Blues Rock de los sesenta como CREAM, BLUE CHEER y tantos otros quedan impecablemente plasmadas en una soberbia colección de canciones que constituirá, sin duda, la perfecta muestra de "ADN musical inicial" sobre la que se producirán el perfeccionamiento, el refinamiento, la consolidación y la evolución del sonido y el estilo de la magnífica banda de Birmingham: Sonido de guitarra muy oscuro y distorsionado, una infernal base rítmica marcada por un sonido de bajo escalofriante y el predominio de tempos relativamente contenidos, pero firmes y musicalmente durísimos
Canciones como la citada composición que lleva el nombre del grupo, o las más rápidas ‘The Wizard’ y ‘Behind The Wall Of Sleep’ son hoy auténticos himnos inolvidables, no sólo de BLACK SABBATH, sino del más aclamado Hard Rock de los setenta. Lo mismo sucede con esa ‘N.I.B.’ de espeluznante intro de bajo y posterior desarrollo en aplastante medio tiempo.
En una vertiente más puramente Blues-Rock, ‘Evil Woman’ mantiene el altísimo nivel de todo el conjunto, aunque tal vez sea una de las menos recordadas del álbum, y eso que fue el primer sencillo extraído del grupo. Estaba claro que, como toda banda de calidad, BLACK SABBATH era un conjunto de álbumes, de obras completas, de legado musical, y no de singles.
On ‘Sleeping Village’ vuelven la densidad y la oscuridad, con una inquietante intro acústica (la única parte de la canción con letra) que nos lleva a un magnífico desarrollo de ritmo sincopado que va a parar a ese tempo lento y tenebroso tan del grupo sólo interrumpido por una trepidante sección jazzie intermedia.
En esa misma línea, y casi como continuación directa de la anterior, ‘The Warning’, con su embrujada base rítmica de bajo y batería y los constantes solos, dibujos, matadores riffs y arreglos varios de Tony Iommi, nos sigue llevando, a lo largo de más de diez increíbles minutos, por caminos oscuros y nocturnos. Poco a poco se va adivinando el final del camino… es un inmenso y sorprendente ‘Wicked World’ lleno de Hard Rock, en impactante y mágica combinación con veloces ritmos Jazz, para poner el mejor cierre imaginable a este primer sensacional álbum de BLACK SABBATH.
Black Sabbath es un debut discográfico muy difícilmente mejorable. Se grabó con poquísimo tiempo, con un presupuesto ajustadísimo y con muchas prisas. Aún así, en el resultado del álbum no se intuye ninguno de estos, por lo demás, evidentes hándicaps. Tanto a nivel sónico como de composición e interpretación, el balance es sencillamente sobresaliente. Lo único que sí se nota es que está grabado en total y absoluto directo, y ello no hace sino sumar espontaneidad y frescura y, por lo tanto, enteros, a un álbum que es, sin duda, uno de los absolutamente imprescindibles en la brillante, y no siempre fácil, trayectoria de BLACK SABBATH.
Alberto Manzano Ben
12-07-2010 |
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