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EN EL ALMACEN DEL ROCK...
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Uno conserva aún en la retina la emoción indescriptible de aquellas luces que se apagaban llegado el momento, aquella inmensa bola que, cual péndulo, se iba balanceando poco a poco, y cada vez con más intensidad, de un lado a otro, amenazando la integridad de esa fortaleza que el grupo había elegido como decorado en aquel magnífico tour... hasta que, ¡zas!, el balanceo de la gigantesca bola alcanzaba aquella especie de castillo, que se derrumbaba, mientras de él salía Angus Young, que, con su guitarra preparada, se retiraba su gorra habitual y se agachaba en gesto de saludo al respetable, en un inicio de ritual que llegó con una impresionante versión de ‘Back In Black’.

La explosión del público era total
. AC/DC estaban allí, y los presentes respondían a su llamada coreando sus salvajes tonadas desde la primera letra hasta la última, desde el primer acorde hasta el último suspiro sonoro, con una emoción desbordante, casi con desesperación, como si el mundo fuera a acabarse tras el concierto del grupo.

El bombardeo decibélico no se detenía ni por lo más remoto: ‘Shot Down In Flames’, ‘Thunderstruck’, ‘Girls Got Rhythm’... a ver quién se resiste a semejante alarde de poder musical... sobre todo si después te presentan la entonces nueva ‘Hard As A Rock’, y te fusilan con la gloriosa ‘Shoot To Thrill’, antes del Blues de ‘Boogie Man’ (también del entonces nuevo álbum Ballbreaker), en el que Angus aprovechaba para montarse su particular streap-tease, en medio del delirio colectivo, que se hacía especialmente notable cuando el pequeñajo guitarrista parecía ir a enseñar su trasero al despojarse de los pantalones y... ¡falsa alarma!... aparecía con la bandera del país en el que se estuviera celebrando el recital.

Con la también en aquellos días nueva ‘Hail Caesar’ el ambiente se mantenía encendido al máximo, y casi se desbordaba cuando comenzaba a descender la inmensa campana del infierno que, con Brian Johnson colgado de ella como un verdadero acróbata, anunciaba la llegada del himno ‘Hells Bells’. Otro detallazo de aquel tour fue la inclusión de ‘Dog Eat Dog’ (tema del álbum Let There Be Rock, 1977) en el "set-list", justo antes de la vuelta a los ritmos más “blueseros”, con (cómo no) la mítica ‘The Jack’.

Con una espectacular ‘Ballbreaker’ en la que Brian Johnson volvía a sus disparatadas acrobacias, colgándose de la bola que había destruido la fortaleza al comienzo, se terminaba el repaso al sensacional álbum que el grupo presentaba en esta aclamada gira. ‘Rock And Roll Ain’t Noise Pollution’ sonó en muchos de los conciertos, pero se los repartió con otras, como ‘Hell Ain’t A Bad Place To Be’, o incluso ‘Down Payment Blues’ (del álbum Powerage, 1978), con la que un servidor tuvo la fortuna de coincidir cuando acu
dió a ver al grupo.

Y, a partir de ahí, ¡que la locura se desate como nunca antes!. ¡Fuego!: ‘Dirty Deeds Done Dirt Cheap’, ‘You Shook Me All Night Long’, ‘Whole Lotta Rosie’ (con la gigantesca y no precisamente sexy muñeca hinchable ya mítica que el grupo exhibe mientras dura la canción), ‘T.N.T.’ y un adiós que será sólo un “hasta luego”, con ‘Let There Be Rock’, durante la que Angus es trasladado hasta una plataforma ubicada en el otro extremo del recinto para volverse loco aplicándonos sus descargas eléctricas en forma de solos de guitarra.

Pasados unos minutos, comienza a escucharse un chirrido metálico, una jaula emerge desde los infiernos que habitan bajo el escenario, con un Angus que luce sus habituales cuernos diabólicos, y que sale de entre los barrotes para provocar el estremecimiento total con un ‘Highway To Hell’ con el que el recinto se vuelve una olla a presión que arde a tropecientosmil grados de temperatura, y que no dejará de hacerlo, porque el grupo se despide con ‘For Those About To Rock (We Salute You)’, ese tema en el que unos inmensos cañones comienzan a elevarse sobre diferentes zonas del escenario y comienzan a dispararse de forma sincronizada con la música, hasta terminar en un descontrol total, con unos presentes que ven cómo la intensidad se torna delirio absoluto, y cómo finalmente, tras el golpe sonoro definitivo, Brian Johnson grita: “We salute youuu!!!!”, y el grupo desaparece entre las ruinas de la derruida fortaleza decorativa.

Fue una gira en la que el grupo estuvo particularmente memorable. Si tuviste  oportunidad de acudir a alguno de los incendiarios “shows” que el grupo ofreció, estoy seguro de que así lo recordarás. Si, por el contrario no pudiste ver al grupo en directo, no prescindas por nada del mundo del vídeo (hoy ya DVD) No Bull, grabado en España, concretamente en Madrid, el 10 de Julio de 1996, en la segunda noche de tres consecutivas en las que, con el “sold out” bien colocado desde mucho tiempo atrás, el grupo hizo arder la Plaza de Toros de las Ventas, como a buen seguro hizo arder todos y cada uno de los recintos que fueron testigos de los desparrames eléctricos de Brian, Angus, Malcolm, Cliff y Phil en aquel 1996. Las palabras se quedaron... se quedan cortas.

Alberto Manzano Ben

 
15-07-2010
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