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Pero claro, nunca pueden ser lo mismo los auténticos precursores del género que toda la colección de bandas-réplica que pretenden pasar por grandes intelectuales escudados en la supuesta "formulita mágica" de este estilo que tan de moda se volvió a poner hacia mediados de los noventa gracias, sobre todo, a GAMMA RAY y BLIND GUARDIAN (los últimos, aunque a veces un tanto plastas, no dejan de ser, en general, otra excepción: Creativos, originales, dados a la búsqueda de esquemas originales... los primeros y sus cansinas y pretenciosas ínfulas galáctica son, por decir algo suave, de difícil digestión, y con ellos, desde luego, el peligro de empacho es grande).

Pero volviendo a HELLOWEEN y su “Guardián de las Siete Llaves”, es cierto que ambos álbumes son realmente ejemplares y destilan Heavy Metal muy brillante. No les falta en algún momento ese ridículo momento cómic (‘Twilight Of The Gods’ es verdaderamente para tirarla al saco del olvido), pero lo cierto es que, en conjunto, el nivel es altísimo: En el álbum Parte 1, de 1987, la poderosísima ‘I’m Alive’, la bella ‘Future World’, la creativa ‘Halloween’, la vocalmente memorable ‘A Little Time’, la balada ‘A Tale That Wasn’t Right’... no hay un sólo momento (con la triste excepción antes citada) digno de ser retirado del conjunto.

Algo similar ocurre en la Parte 2 (1988), que además se beneficia de una producción mucho más adecuada que no hereda el lastre ochentero del volumen anterior, y que desde luego contiene, además de la evidente ‘I Want Out’, la sensacional uno de los himnos más brutales de la historia del Heavy Metal: ‘Eagle Fly Free’, al que hay que sumar (sería criminal no hacerlo) otra verdadera perla gigantesca, que no es otra que el tema título de los dos discos, un verdadero opus que se acerca al cuarto de hora de duración, y que resulta memorable, no sólo por su fantástico estribillo, sino por todo el desarrollo instrumental, los cambios de ritmo, y el despliegue de recursos del que hacen gala los componentes de aquella formación mítica: Michael Kiske (voz), Kai Hansen y Michael Weikath (guitarras), Markus Grosskopf (bajo), y el lloradísimo Ingo Schwichtenberg (batería). Ese tema es, lógicamente, ‘Keeper Of The Seven Keys’.

Esa formación se rompió poco después y, a partir de ahí, poca cosa o casi nada, para qué engañarnos. Ni Pink Bubbles Go Ape, ni mucho menos Chamaleon pasaron de ser obras mediocres que incluso el propio grupo prefiere olvidar. A mediados de los noventa, HELLOWEEN, con nueva formación y ánimos renovados, recuperó parte de su esplendor, y con todo merecimiento, por cierto. Pero lo hizo precisamente desde un Heavy Metal mucho más “standarizado” y parecido al británico, y huyendo como de la peste de un género, el suyo original, que ya empezaba a dar síntomas de estar siendo víctima de una absurda invasión masiva de bandas, en su inmensa mayoría de mercadillo, que se refugiaban en el recurso facilón y "angustias" del doble bombo omnipresente, quién sabe si para ocultar su falta de ideas o cualquier otra carencia. Y se le quitaban a uno las ganas de ir a conciertos, porque la historia era siempre la misma. Qué pesados todos, coño. ¡Qué pesados!

Alkalino

 
25-07-2010
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