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CALIFICACIÓN: 8,75/10

Con los músicos en estado de gracia, y una producción sencillamente soberbia, una vez más a cargo de Kevin "Caveman" Shirley, The Book Of Souls se inicia con "If Eternity Should Fail", atractivo corte inicial firmado en solitario por Bruce Dickinson, y que -tras una lenta pero no demasiado larga intro inicial con samplers de instrumentos de viento- se desarrolla a medio tiempo, con guitarras dobles y melodías pegadizas. Hacia la mitad del desarrollo cambia de ritmo, y se vuelve más trepidante. En el final vuelven los efectos de la introducción, con una narración hablada en primera persona con efecto de degradado.

Le sigue "Speed Of Light", más directa y con un claro sabor a single, pero sin dejar de ser dura y contudente. La base rítmica y los solos de guitarra son extremadamente reconocibles, 100% marca de la casa, mientras que "The Great Unknown" se mueve más a medio tiempo ralentizado en unas estrofas que desembocan en un estribillo más veloz y con el compás invertido. Por su parte, "The Red And The Black", el primer corte de gran duración que nos encontramos, cuenta con una intro acústica que da paso a un medio tiempo, pero ágil y que cuenta en muchas de sus fases con ese ritmo galopante tan propio de Iron Maiden que hemos  visto siempre en temas como "The Trooper" o "The Evil That Men Do", pero a menor velocidad.

La melodía de la voz de Dickinson en las estrofas es replicada de forma simultánea por una de las guitarras de los three amigos, mientras el estribillo cuenta con unos coros que recuerdan bastante a aquellos del pasaje central de "Heaven Can Wait". Los teclados están bien. Presentes, pero sin sobresalir demasiado. El opus termina veloz, con la base rítmica al estilo de "Montsegur" o la recta final de "The Legacy", por hacernos una idea, antes de desembocar una última vez en los coros a los que nos referíamos hace un momento. Como coda, una outro acústica en la línea de la introducción.

"When The River Runs Deep" es, en gran medida, puro Metal clásico del grupo trepidante al estilo de "Be Quick Or Be Dead" o "Man On The Edge", combinado con algún cambio de ritmo. A estas alturas queda claro que, en líneas generales, con este álbum Iron Maiden ha optado por un enfoque bastante más directo que en sus últimas entregas.

Sí están presentes las introducciones solemnes, las partes lentas, y todo aquello que tanto caracteriza a Iron Maiden, pero no de forma tan acusada como en los últimos dos álbumes de estudio o como en aquel The X Factor de 1995, el primero de los dos que el grupo publicó con Blaze Bayley tras la marcha -que afortunadamente resultó ser temporal- de Bruce Dickinson.

Si antes hablábamos de "The Legacy", ahora podemos usar de nuevo la referencia al tema final de A Matter Of Life And Death, ya que la intro del tema-título del álbum, "The Book Of Souls", y buena parte de la base rítmica en su desarrollo posterior, os recordarán al glorioso tema de cierre de la obra de 2006. En cualquier caso, hablamos de temas distintos, de una melodía distinta y bastante bien trabajada, y de un conjunto de arreglos vocales e instrumentales que sitúan la canción entre lo más sólido y creativo del álbum. Uno de sus mejores momentos sin duda.

En el inicio del segundo volumen del álbum, la veloz y furiosa "Death Or Glory" no se anda por las ramas. Es, sin duda, de lo más pegadizo del álbum, y uno piensa que funcionaría a las mil maravillas en directo si eligieran incluirla en el set-list.

En "Shadows Of The Valley", la intro claramente reminiscente de "Wasted Years" desemboca directamente en otro corte directo, sin concesiones, y sencillamente aplastante. Si en el primer CD del álbum teníamos un poco de todo y muy variado, esta segunda parte se antoja más directa.

Uno de los temas más significativos del álbum es "Tears Of A Clown", corte de paso lento aunque firme y duro, con algunos compases algo rebuscados, y cuya letra está dedicada al fallecido actor Robin Williams.

En una línea más baladística, aunque musicalmente potente tras la intro arpegiada inicial, arranca "The Man Of Sorrows" para convertirse en seguida en un medio tiempo, en una línea más "trotona" que galopante esta vez.

Y para rematar esta ambiciosa nueva entrega doble, una memorable suite musical de lujo de 18 minutos aportada por el vocalista Bruce Dickinson, y que ha desbancado a "Rime Of The Ancient Mariner" como la canción más larga de IRON MAIDEN: "Empire Of Clouds", una pieza llena de mágicos arreglos y ricos matices instrumentales, y en la que el vocalista también se ocupa –por primera vez en una canción del grupo– del piano, particularmente presente en la intro inicial junto a los violines.

Las guitarras de Dave, Adrian y Janick están sublimes. El corte va alcanzando poco a poco altitud de crucero e instrumentación de clásica balada de Heavy Metal, y pasados los ocho minutos, evoluciona hacia ritmos más rápidos, de medio tiempo ágil. Entonces aparecen los memorables solos de guitarra de los three amigos con puro sabor a Maiden, bajo el soporte de la soberbia base rítmica formada por el líder y bajista Steve Harris y el gran Nicko McBrain en la batería. Siguen las variaciones en el ritmo, perfectamente integradas en la arquitectura de la composición.

Reaparece el piano en solitario con la voz de Bruce hacia el final, con tímidos acordes y dibujos de guitarra complementándolo. Vuelve la sección baladística. El vocalista está inconmensurable a lo largo y ancho de los noventa y dos minutos del álbum, pero muy especialmente en esta composición final cuyo desenlace llega, cómo no, lento y melódico, con los últimos versos seguidos de una breve y suave coda.

Todo un lujo para los sentidos como broche de oro para una obra de notable altísimo. Iron Maiden han acertado. Sin restar mérito alguno a sus complejas aventuras en el terreno de lo progresivo y lo sinfónico, lo cierto es que en esta ocasión han encontrado una medida muy adecuada, un estupendo equilibrio entre las lentas intros y las sutiles melodías y el Metal directo y sin contemplaciones de la banda. Por ello, y por su espléndido nivel creativo e interpretativo y su inmejorable producción, The Book Of Souls se merece un fuerte aplauso sin reservas. De momento, una vez más, La Doncella siempre vuelve, y lo hace de la mejor forma.

Alberto Manzano Ben

 
08-09-2015
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