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CALIFICACIÓN: 9,5/10

El sobresaliente, sin duda, se lo lleva. Pero... ¿por qué un 9,5 en lugar de un diez? Simplemente porque es una verdadera pena que el espectacular show de Tempe (Arizona), no aparezca en todo su esplendor, con sus 36 canciones y sus tres horas y cuarenta y cinco minutos de concierto. Es verdad que la mayor parte está (son 25 canciones que suman 2 horas y 40 minutos), es verdad que la imagen está mejor que bien y que el sonido es óptimo, pero... ¡¡qué lástima!!

Por lo demás, ¿qué decir que no hayamos contado ya? La cosa empieza con los dos CDs de The River remasterizados, lo cual no es muy novedoso aunque, desde luego, imprescindible (menuda forma sería ésta de contar la historia de The River si no incluyese la propia colección final en su momento resultante).

Menos impactante en su acabado, pero mucho más interesante a estas alturas por su interés histórico, resulta el tercer CD, con la colección original que inicialmente iba a haber visto la luz en 1979 bajo el título de The Ties That Bind, y que Springsteen desechó a última hora para continuar grabando hasta completar lo que finalmente fue el doble álbum The River.

En The Ties That Bind ya estaban “Hungry Heart”, “The Price You Pay” y “The River”, prácticamente idénticas a las que aparecieron posteriormente en el álbum final salvo en la mezcla, “I Wanna Marry You”, con algunas diferencias en la toma de voz, “The Ties That Bind”, con una toma de voz directamente distinta, y una versión diferente de “Stolen Car” que ya vio la luz posteriormente, en 1998, en el recopilatorio cuádruple Tracks, así como la versión alternativa rockabilly de “You Can Look (But You Better Not Touch)” que Springsteen ya ofreció en directo en su momento, durante el Tunnel Of Love Express Tour 1988.

La colección sencilla se completa con “Be True” (con toma vocal distinta a la que posteriormente apareció en Tracks), con “Loose Ends” (con una mezcla distinta a la de Tracks), con una maravilla inédita (repito, oficialmente...) llamada “Cindy” que ocupa el segundo slot del álbum tras el arranque de “The Ties That Bind” (el corte que lo hubiera titulado de haber visto la luz tal cual).

En el capítulo de descartes puros y duros nos encontramos con todas esas magníficas canciones que, junto a algunas de las mencionadas anteriormente, configuraron en su día el segundo volumen de Tracks: así, casi toda la segunda mitad de esta colección de 22 canciones está compuesta por “Restless Nights”, “Roulette”, “Dollhouse”, “Where The Bands Are”, “Living On The Edge Of The World”, “I Wanna Be With You”, “Mary Lou” y “Take ‘Em As They Come”. Se completa con (¡por fin!) la versión de estudio de “Held Up Without A Gun” y “From Small Things (Big Things One Day Come)”, que ya vio la luz en su momento en el tercer volumen de The Essential Bruce Springsteen.

Eso, en lo referente a la segunda mitad de los descartes. Todo buenísimo, pero todo conocido. Por eso la “chicha”, en este caso, está en la primera mitad, en donde, junto a la versión de estudio del instrumental "Paradise By The C", aparecen canciones llenas de frescura, como “Meet Me In The City”, “Little White Lies” (una de las rarezas más queridas por los fans de Springsteen), “Party Lights”, “The Man Who Got Away”, “Night Fire” o “The Time That Never Was”, “Whitetown” “Stray Bullet”, “Mr. Outside” o “The Time That Never Was”. Algunas de ellas, como ya ocurriera en las rarezas de la caja del anterior álbum (The Promise: The Darkness On The Edge Of Town Story) tienen la toma de voz recientemente grabada, bien porque la canción no se terminó de registrar en su momento, bien porque Springsteen no estaba satisfecho con la toma original. Esto para muchos puede ser un cierto handicap, pero menos es nada...

Pero la auténtica joya de esta lujosísima colección es, sin lugar a dudas, el concierto de Tempe (Arizona), celebrado en la noche del 5 de noviembre de 1980, y registrado en el video que hoy ve la luz. Salvo por el inconveniente anteriormente señalado, lo cierto es que es un documento en vivo absolutamente cargado de la magia del mejor Rock & Roll, con una banda memorable en todos los aspectos y un líder que se devora literalmente el escenario, echando mano para ello de un set list inmejorable.

Ahí, en uno de los únicos conciertos -los de la primera parte de la gira 1980/81- que Springsteen ha arrancado con “Born To Run”, están además las versiones en directo de “Jackson Cage”, “Two Hearts”, “Thunder Road”, “Prove It All Night”, “Out In The Street”, “The Promised Land”, “I Wanna Marry You”, “Sherry Darling”, “Ramrod”, “Crush On You”, “You Can Look (But You Better Not Touch)” y una conmovedora “The River” precedida de esa breve y arrulladora intro llena de ternura que los teclistas Roy Bittan y Danny Federici solían interpretar para dar paso al comienzo de Springsteen con la armónica.

Pero tal vez el momento más codiciado de este documento sea el de esa versión cargada de majestuosidad y melancolía de la intensísima “Drive All Night”, perfectamente contenida en su tempo, y magistral en su interpretación. Un momento verdaderamente brillante -y que los fans siempre han señalado como uno de los rincones preferidos de sus colecciones de bootlegs en concierto- antes de la explosión final con “Rosalita”, la presentación de la banda, y la despedida antes de unos inconmensurables bises compuestos por “I´m A Rocker”, “Jungleland” y el “Detroit Medley”, con los que finaliza el show.

Lo que se quedó fuera del video del concierto no es poca cosa preisamente: “Factory”, “Darkness On The Edge Of Town”, “Independence Day”, “Racing In The Street”, “Candy´s Room”, “The Ties That Bind”, “Stolen Car”, “Wreck On The Highway” “, Point Blank” y “Backstreets”. Es evidente que no se puede querer todo, pero es una verdadera lástima.

En cualquier caso, el del concierto de Tempe del 5 de noviembre de 1980 es un documento musicalmente grandioso, y también histórico por el contexto en el que tuvo lugar: fue la noche siguiente a la famosa victoria electoral de Reagan, un detalle que a Springsteen, cada vez más concienciado con la realidad de su país, no le pasó inadvertido: “Chicos, no sé lo que pensáis de lo que sucedió anoche, pero a mí me asusta muchísimo. Sois jóvenes, y ahora vais a tener que ayudar a mucha gente mayor que os va a necesitar”, fue nada menos que lo que dijo para introducir “Badlands”).

El contenido audiovisual de The Ties That Bind: The River Collection se completa con otro DVD más, que contiene documental de una hora que no está mal, pero que como suele ocurrir es lo más prescindible del pack. Conceptualmente no difiere mucho de los que venían con las ediciones deluxe de Born To Run y Darkness On The Edge Of Town, salvo en un detalle claro: en esta ocasión el único que participa y es entrevistado a lo largo y ancho del documental es el propio BRUCE SPRINGSTEEN. No hay rastro del manager Jon Landau ni de los miembros de la E Street Band, ni de Chuck Plotkin ni de nadie más.

En fin, que a pesar de su elevado precio, es innegable que The Ties That Bind: The River Collection es una completísima y excepcional colección que repasa con todo detalle la etapa del álbum The River y la gira que lo acompañó. Además, su inmejorable presentación, y la inclusión de un gran libro de pasta dura con más de 200 fotografías no hacen sino aumentar su valor como máquina del tiempo musical y fuente de abstracción para todo aquél que quiera sumergirse en una de las etapas más gloriosas de la trayectoria de BRUCE SPRINGSTEEN y su E STREET BAND.

Alberto Manzano Ben

 
10-12-2015
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