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Para empezar, For Those About To Rock (1981), aunque disimulado por el tremendo éxito de la gira posterior, ya había sido un bajón considerable. Salvo su tema título (todo un himno), el álbum resultaba bastante prescindible. La producción estaba bien, pero Robert John "Mutt" Lange había pulido el sonido en exceso, y todo sonaba demasiado limpio, sin la crudeza de los tiempos de oro del grupo, cuya esencia el célebre productor sí había logrado capturar en los anteriores Highway To Hell y Back In Black.

Los hermanos Angus y Malcolm Young, guitarra solista y rítmica respectivamente y, a fin de cuentas, quienes mandan en AC/DC, decidieron que el grupo tenía que volver a un sonido más sucio y agresivo, y decidieron prescindir de Lange para futuros álbumes. Se abría, pues, la incógnita del nuevo productor, lo cual, en AC/DC, no era poco.

Y mientras la X de dicha casilla se despejaba (finalmente el grupo decidió autoproducirse), había otro frente del grupo que tampoco atravesaba su mejor momento. Era la base rítmica, concretamente el batería Phil Rudd, cuyo excelso currículum de excesos comenzaba a pasar una alta factura, particularmente en el plano psicológico. Rudd se mostraba cada vez más apático y agresivo, y cada vez más motivado por el alcohol y la hierba, por los yates y los carísimos coches deportivos, y por una serie de juguetes de niño grande (helicópteros teledirigidos que ni utilizaba, inmensos circuitos de SCALEXTRIC que ocupaban habitaciones enteras de hoteles...) que por un ensayo, una grabación o una gira con AC/DC.

Ello, unido a otra serie de asuntos personales que tenían de por medio a personas cercanas a Malcolm Young, provocó que la tensión entre ambos aumentase sin parar a lo largo de los años, hasta que explotó definitivamente en 1983, y el batería fue expulsado del grupo.

Su sustituto fue Simon Wright, que en la gira del bastante desafortunado Flick Of The Swith hizo lo que pudo (que bastante fue), y al que le tocaría, en líneas generales, bailar con la más fea, como cuando tuvo que grabar y defender con el grupo este desastroso Fly On The Wall que hoy nos ocupa. Todo, absolutamente todo en este disco es un auténtico desastre. Incluso la portada, una de las más extremadamente horrendas y rayanas en lo grotesco jamás conocidas.

La producción, de nuevo a cargo de los propios hermanos Young, mejoró ligeramente con respecto a Flick Of The Switch, pero la soporífera colección de inaguantables temas que lo componían era más que suficiente para que Fly On The Wall fuese (y sea hoy) considerado sin lugar al menor género de duda como el peor álbum de AC/DC.

Sólo 'Shake Your Foundations' (por salvar algún corte) sobrevivía con una muy relativa dignidad al desastre, pero temas como 'First Blood', 'Send For The Man', 'Stand Up', 'Danger', o la misma 'Fly On The Wall' tiraban por tierra cualquier atisbo de esperanza en que el álbum fuese, en algún momento, a levantar mínimamente el vuelo.

Definitivamente, fue la peor época de AC/DC. Y el propio grupo lo admite. ¿Honestos? - siempre. ¿Inspirados? - en Back In Black, plena y totalmente; en For Those About To Rock, muy relativamente; en Flick Of The Switch, poquísimo; y en este Fly On The Wall, absolutamente nada. Ni te molestes. Es realmente aburrido. Menos mal que el relativamente discreto, pero muy superior, Blow Up Your Video, llegaría tres años más tarde para empezar, poco a poco, a poner de nuevo las cosas en su sitio.

Alberto Manzano Ben
 
20-11-2008
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