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A Black Ice le pasa poco más o menos lo que a Stiff Upper Lip: Es un álbum tan neutro en todos los sentidos, que realmente carece casi por completo del atractivo necesario para convertirse en un clásico de AC/DC. Tal vez deberíamos decir que carece casi por completo de atractivo alguno, más allá del hecho de que Angus, Malcolm y compañía están de vuelta. Tiene un aspecto positivo: Es un álbum que no ensucia; y otro negativo: Es un álbum que no brilla. La producción de Brendan O' Brien es correcta, pero pasa desapercibida cuando un grupo tan veterano tiene un sonido tan extremadamente reconocible, pongas a quien pongas a los mandos.

Si hay algo que queda demostrado en este nuevo álbum es que el grupo es absolutamente único en lo suyo. Los tipos han reunido un puñado de electrizantes guitarrazos que, con suma facilidad, han dado lugar a una nueva colección de canciones. Cualquier banda de jóvenes promesas daría lo que fuera por tocar de esa forma, y por grabar un álbum que resultara igual de convincente pero, dado que hablamos de todos unos AC/DC, y dado que estamos ante la enésima repetición de la “fórmula mágica”, lo hecho en Black Ice no pasa de discreto.

Y ello pese al empuje de temas como ‘Anything Goes’, ‘War Machine’, o el mismo single, ‘Rock N Roll Train’ (todo el empuje y toda la testosterona que se quiera, pero poquita creatividad), o a la gracieta ocasional de Angus Young, dejando unos guiños de slide guitar en un momento puntual (‘Stormy May Day’), o al toque ligeramente diferente de la intro (sólo la intro…) de ‘Rock N Roll Dream’.

Ellos son plenamente conscientes de ellos. Ya demostraron todo lo que tenían que demostrar hace mucho tiempo, y es probable que ya nunca sepamos si son capaces de igualar lo ofrecido en álbumes como Highway To Hell o Back In Black (o, qué diablos, el genial Ballbreaker), porque no tienen pinta de querer romperse la cabeza intentando, a estas alturas, semejante cosa.

Black Ice es, pues, un álbum de aprobado, pero poco más. Para un grupo nuevo sería un notable, pero para Brian Johnson (voz), Angus y Malcolm Young (guitarras), Cliff Williams (bajo) y Phil Rudd (batería) no pasará de aprobado. Justamente como Stiff Upper Lip. Pero parece que les da exactamente igual, porque tienen la excusa perfecta para reventar los escenarios del mundo entero, y es seguro que lo harán (ya lo están haciendo…), para luego desaparecer durante otros tropecientos años.

Alberto Manzano Ben

 
03-12-2008
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