inicio
ba
 
PUBLICIDAD
MENÚ
EN EL ALMACEN DEL ROCK...
HOME
 
 
 
Y es que Powerage no era tan radicalmente furioso como Let There Be Rock, lo que no significa que no fuera un álbum lleno de fuerza y de grandes canciones, como esa descarada apertura llena de frescura que es ‘Rock ‘N’ Roll Damnation’, o esa magnífica pieza de culto que es ‘Down Payment Blues’, o el impecable y definitivo himno a medio tiempo de ‘Sin City’, por no hablar de la fiera y trepidante ‘Riff Raff’, que tan fenomenalmente funcionaba en los conciertos.

El resto del álbum, en absoluto desechable, quedó algo más en el olvido con el tiempo, y lo cierto es que no termina de estar muy claro por qué, dado que su solidez resultaba evidente. Ahí estaba ‘Gimme A Bullet’, que por típica que pudiera resultar no era menos eficaz, o ‘What’s Next To The Moon’, menos obvia en algunas partes, pero que también dejaba buen sabor de boca. ‘Up My Neck Into You’, por su parte, era Rock And Roll salvaje al estilo de algunas tonadas de anteriores álbumes, como ‘Bad Boy Boogie’ o ‘Problem Child’.

¿Y qué decir de esas ‘Gone Shootin` ’ y ‘Kicked In The Teeth’ que tan sensacional acogida tuvieron en los conciertos de aquel 1978? La primera, algo más calmada, resultaba bastante danzarina, con su “groove” y su atmósfera incomparables, mientras que la segunda, tras un extraño comienzo, se convertía en un furioso cañonazo que cerraba el álbum al más puro estilo de ‘Whole Lotta Rosie’.

En resumen, Powerage es un gran álbum. Un trabajo francamente destacable que tuvo la mala suerte de aparecer justamente detrás del demoledor
Let There Be Rock, y de no tener un sonido y un enfoque tan bestial, extremada y deliberadamente fogosos como los de dicho disco. Y eso nunca es fácil. Por eso para poder apreciar Powerage plenamente, conviene escucharlo sin prejuicios, y sin pretender que se trate de una mera reproducción de otro trabajo.

Porque aquí no ha cambiado nada. Los solos de Angus Young siguen siendo absolutas electrocuciones sónicas; los guitarrazos de su hermano Malcolm, magníficos; las letras y la voz del lloradísimo Bon Scott, absolutamente impecables; y la base rítmica que forman el bajista Cliff Williams (que debutó en este álbum con el grupo, en sustitución de Mark Evans) y el batería Phil Rudd, absolutamente incontestable. Puro AC/DC 100%.

Alberto Manzano Ben
 
27-01-2009
Envía esta noticia a un amigoImprime esta noticia
Copyright © 2005-2008 El Almacén del Rock - Todos los derechos reservados - Aviso Legal