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No fue una obra maestra ni de lejos, pero sí parecía que el recuerdo de aquellos días horribles de esos dos nefastos álbumes iba quedando atrás para siempre, desde el preciso instante en el que arrancaba la melódica y genial ‘Heatseeker’, que se ganaría un puesto indiscutible en los repertorios de las dos siguientes giras. Lo mismo sucedía con la siguiente, ‘That’s The Way I Wanna Rock N Roll’, de ritmo similar.

A partir de aquel momento, el álbum se volvía mucho más irregular, aunque la calidad y la credibilidad de temas como ‘Kissin’ Dynamite’, ‘Nick Of Time’ o ‘Meanstreak’ (esta última con una muy interesante línea de bajo) estaba años luz por encima de los horrorosos cortes de los álbumes de 1983 y 1985. Eso desde luego. Tampoco es que el grupo se muera por echar mano de estas canciones en sus directos (tampoco los fans las reclamarían…), pero la mejora con respecto al bache de mediados de los ochenta es indudable.

Tres cuartos de lo mismo para la razonablemente interesante ‘Ruff Stuff’, o para ‘Some Sin For Nuthin` ’, ‘Two’s Up’ o la final ‘This Means War’, que cierra el álbum en plan trepidante, a lo ‘Let There Be Rock’, pero a un tempo aún superior.

Un aspecto de este disco que gustó bastante a los fans de AC/DC fue el de la producción, ya que los míticos George Young y Harry Vanda volvieron a ponerse a los mandos de la nave diez años (y algunos conflictos internos) después. El sonido del grupo se benefició, sin duda, de ello. Blow Up Your Video suena crudo, a puro AC/DC, pero sin que ello suponga descuidar el producto. La voz de Brian se escuchaba nítida y con una correcta y adecuada ecualización, las guitarras sonaban electrizantes, pero con buena calidad, los solos de Angus eran auténticos chispazos, y la base rítmica formada por el bajista Cliff Williams y el batería Simon Wright se mostraba firme y convincente.

Con Blow Up Your Video, el grupo volvió a subir varios peldaños en ese escalón del que parecía haberse caído rodando en los últimos años. La gira, pese a la ausencia de Malcolm Young (que estaba recuperándose de sus problemas con el alcohol), fue un éxito, y en 1990 llegaría The Razor’s Edge para terminar de poner las cosas en su sitio.

Alberto Manzano Ben
 
27-01-2009
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