East-West Seasons

The Visitor: intimismo psicológico y coyuntura social

May 2, 2009

 

The Visitor es una película serena, reposada y contemplativa. Su técnica es precisa, sosegada y elegante. Se centra en un personaje principal intepretado por Richard Jenkins, al que seguimos a lo largo de toda la cinta. El primer cuarto del metraje define al personaje, describiéndolo a través de sus acciones. Se trata de un perfil algo vago pero muy convincentemente plasmado por el tono general de la actuación y la planificación.

Walter Vale es un profesor de universidad que, desde que enviudó, se vio convertido en alguien solitario, de costumbres tan protectoramente fijas como estériles desde el punto de vista emocional. Esta “muerte en vida” es el punto de partida que es trastocado por la aparición de una pareja de inmigrantes con los que el profesor traba amistad. Con ellos rompe sus rutinas y reencuentra el gusto por el intercambio emocional mediante la música (en secuencias que resultan cómicas, tiernas e inspiradoras y en las que sentimos con el personaje un renacer) y el compromiso: les ayuda en su difícil situación.

En este punto el conflicto del personaje del profesor desaparece (al fin y al cabo, ya ama y es amado) y aparece otro muy distinto en los inmigrantes, cuyas dificultades para vivir en la legalidad constituyen la segunda parte de la historia. Y la película inevitablemente pierde interés: los personajes de los inmigrantes son vistos desde los ojos del personaje protagonista, por lo que nunca nos identificamos plenamente con lo que les pasa. El personaje de Jenkins, con el que sí nos identificamos porque conocemos intuitivamente su vida emocional, queda estancado, dejando paso a la historia de su amigo que no tiene forma de regularizar su situación legal en Nueva York.

Y cuidado: sin duda ésta es una historia desgraciada, interesante y digna de ser contada pero a nuestro juicio no termina de funcionar aún cuando es el elemento central de la película. Resulta un problema demasiado coyuntural por contraste con lo que vino antes y no se nos muestran en profundidad sus orígenes. La película se hace por ello larga y sólo recupera algo del interés inicial cuando aparece el personaje de la madre del inmigrante, con la que Vale vive un romance que, de forma muy delicada, nunca se hace totalmente explícito.

Se trata de una película muy bien definida estéticamente, con una línea de color sobria y mayormente cálida que acompaña bien a la emotividad de la historia. Richard Jenkins es un actor con una presencia interesante y logra que nos identifiquemos con su profesor y suframos (en este sentido,  otro buen actor con un físico menos interesante quizá hubiera conseguido menos). En conjunto se trata de un título estimable porque conmueve y atrapa, aunque no termine de aunar coherentemente las dos partes de su historia y a veces aburra un poco.

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