El fin de semana musical termina hoy con los conciertos de La Pegatina, Mosaci, Maruja Limón y Tramma

La Diada de Sant Jordi es el día por antonomasia de los libros. El día en el que los autores, muchas veces a pie de calle, firman sus obras a todo aquel apasionado de las letras que aproveche esta fecha tan señalada para aumentar su colección, o a aquellos que las han recibido como ancestral prueba de afecto. Las rosas, cómo no, van de su mano desde tiempos inmemoriales. Y, desde hace ya algunos años, en la Antigua Fábrica de Estrella Damm se les une también otra de las grandes manifestaciones de la cultura: la música.

Había ganas de recuperar la normalidad. Muchas. No esa nueva normalidad que ahora ya, de hecho, es vieja, con mascarillas apartando las sonrisas de la calle. Con el final de su obligatoriedad incluso en espacios interiores, con las excepciones del transporte público, los hospitales y las residencias, parecía que, por fin, iba a recuperarse aunque fuera un atisbo de esa otra normalidad, la de siempre, la que tanto hemos echado de menos.

Poco importaba que el día pareciera poco propicio. En la Antigua Fábrica de Estrella Damm, en los alrededores del mediodía, se congregó un público eminentemente familiar, con muchos niños y jóvenes entre los asistentes. El paso de las horas, cómo no, haría que el perfil demográfico, poco a poco, fuera cambiando. Para ello, había conciertos para todos los gustos. Todos, de unos 20 minutos de duración, y en tres escenarios diferentes. Para acceder a dos esos escenarios, eso sí, hacía falta recoger tickets con al menos una hora de antelación.